Si te encuentras con el hermano pequeño de Batman

¿Quién no ha leído estos cómic creados por  los estadounidenses Bob Kane y Bill Finger en 1939? Magnificas aventuras de un súper héroe con apariencia de murciélago gigante, y con costumbres salvadoras nocturnas. Aunque en el cine americano, no vivía precisamente en una cueva ni en un agujero como los mamíferos de los que copió el nombre.
Peor fama les dan a estos pequeños "roedores con alas" el terrorífico Conde Drácula, cuando se transformaba en un montón de murciélagos para desaparecer por las ventanas después de hincar el colmillo en algún juvenil y desprotegido cuello femenino.




Entre los escaladores y los que practican espeleología quizás tampoco hayan ganado muchos amigos los pequeños mamíferos (aunque se cuenta por ahí que sus excrementos son un abono estupendo para según que cultivos).

En ocasiones en algunas vías, aprovechan agujeros para anidar por el día, por lo que es común que escuches pequeños quejidos provenientes de la roca. Y puede ser bastante probable que si utilizas ese agujero en tu ascensión te lleves un buen mordisco de regalo. Las mordeduras parecen dos heridas hechas con un punzón de aproximadamente 1 centímetro de separación dependiendo del tamaño y la especie. Puede que si vas mas apurado de la cuenta o con mas miedo que vergüenza, no te enteres de la mordida hasta que no pasa un rato, y empieza a irritarse, puedes sentir cierto entumecimiento de la zona, o aparecer un hematoma. Puede ocurrir incluso que se lleguen a confundir las mordeduras, con la picadura de una araña.

El peligro viene si el murciélago en cuestión es portador del virus de la rabia, el contagio es posible, aunque no muy frecuente. Y el contagio no sucede porque el murciélago succione nuestra sangre, como se podría pensar. Cuando estos animales están enfermos de rabia no pueden volar, se encuentran en lugares no habituales, en el suelo,  escondidos en algún oquedad rocosa o de un árbol y no pueden alejarse de nosotros como lo harían si estuvieran sanos. Los accidentes suceden entonces habitualmente por manipular a estos animales enfermos., o incluso por defenderse ya que no pueden huir.


La rabia es una enfermedad viral, mortal para animales y humanos dado que no existe tratamiento eficaz cuando ya están presentes los síntomas. Es transmitida por la saliva de animales domésticos   o salvajes a través de mordeduras, arañazos o contacto de la saliva con piel dañada o mucosas.

El virus penetra a través de las mordeduras o arañazos de animales infectados y avanza siguiendo a los nervios hasta llegar al cerebro. Dependiendo de la cantidad de virus inoculado y de la proximidad de la herida con respecto al cerebro, el período de incubación irá desde 2 semanas a varios meses. Los primeros síntomas son dolores en la zona de la lesión. Luego aparecen las manifestaciones debidas a la afectación del sistema nervioso central.   Los pacientes pasan por períodos de excitación, lucidez, confusión. Aparecen espasmos frente a cualquier estímulo auditivo, visual u olfatorio o espasmos inspiratorios espontáneos.

La prevención es la única herramienta disponible efectiva contra el virus de la rabia. La  profilaxis post exposición se debe administrar cuando un individuo es mordido por un animal que sea un posible vector del virus, inmediatamente después de la mordedura. No se puede esperar en estos casos, a confirmar la rabia ni observar la evolución del animal.

Se debe lavar bien la herida con agua y jabón y aplicar un antiséptico. Luego según la severidad de la mordedura aplicar sólo la vacuna (son 5 dosis) o la vacuna más inmunoglobulina. El objetivo de la vacuna es lograr que la persona genere inmunidad,   es decir,  defensas contra el virus. La inmunoglobulina consiste en conferir inmunidad pasivamente; lo cual sucede  en forma inmediata a la administración.  La inmunoglobulina se inyecta en la herida y sus bordes. 


Fuente: Blog El País salud
guía de la OMS




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