UN CAPRICHO ESTÉTICO.






Impresionante el relato de Álex Corpas como impresionante es la vía que escalaron en el Totem Pole en Tasmania. Preciosas las fotos que hizo su compañera María José para que ahora podamos disfrutar de ellas.

Versión Inglesa al final del artículo. English version at the end of the entry

El Tótem Pole

La famosa foto del Tótem Pole, es reconocida por cualquier persona que frecuente las paredes, cualquiera que haya ojeado una revista o reparado en algún póster publicitario  apreciara sin ninguna duda, la imagen de este monolito de granito grabado, por el paso del tiempo, en la fisonomía de la costa sur de Tasmania, allá por los confines antárticos. Interesante para los geólogos, atractivo para los escaladores por ser simplemente, perfecto. Es un icono, un símbolo tasmanio y archiconocida ruta de escalada, no por difícil si no por bella. No es de extrañar que la ruta española fuera de los hermanos Gallego, auténticos coleccionistas de rutas pintorescas. Su silueta inconfundible se te fija en la masa gris, como se fija cualquier cuerpo o esencia que
despierte interés en nuestro espíritu, como puedes fijar la imagen de un manjar suculento, una fisura vertical o una mujer que nos sedujo con su mirada al otro lado de la barra. El amor, como dicen entra, por los ojos y esto se cumple en la mayoría de los casos. Es decir, entra siempre por los ojos y se va por no se sabe dónde. Pero ¿no es cierto que normalmente, preferimos un “filet minong” a unas albóndigas en lata?. Gustos hay como rostros habitan este planeta, aunque la naturaleza humana no falla.

 Dicen que el secreto histórico de la estética, si existe, sea tal vez la facultad de transmitirnos algo, de forma imperecedera. La estética es o puede ser cambiante,  sus valores y apreciaciones son subjetivas y varían según la percepción del momento y el contexto histórico del individuo, evolucionan según el conocimiento. Está presente en todas las facetas de nuestra vida cotidiana, queremos aquello que nos atrae. Y está claro que el concepto de belleza del Renacimiento no es el de las escuálidas modelos que desfilan hoy en Paris.No creo que a Monet entendiera muchas de las obras que hoy se exponen en los museos de arte contemporáneo.

Alex calentando las manos y estudiando la via
 Muchas de las producciones artísticas se mueven en torno a asociaciones estéticas, a similutudes. La similitud que tiene este pirulo de 70 metros con los Tótem poles es manifiesta y justifica su nombre. Aquellos monumentos esculturales, esculpidos en largos troncos de cedro, utilizados por los indios nativos de la costa noroeste del Pacifico y del Norte Americano, eran utilizados para representar leyendas familiares o linajes, eran obras de arte.Es cierto que los conceptos de la estética evolucionan, pero no en el caso del Tótem. Los grandes monolitos de piedra han sido motivos naturales de culto sagrado, símbolos chamánicos. Seguimos teniendo la misma atracción atávica por lo sublime, por lo bello, por lo magnánimo, que tenían los mayas o los egipcios. Y ahora en nuestra era algunos se suben por ellos, como se escala la pirámide de Keops, para superar una atracción previa estimulada por un no sé qué.

Tengo más de un amigo que me llamaría niño rico o pijo, por venir a Tasmania para escalar dos largos de roca de una vía que técnicamente no resulta interesante si las comparamos con rutas que tenemos cerca de casa, y mucho menos ética, sin pensamos en la cantidad de combustible que hay que quemar para llegar hasta aquí desde Europa. Ahora, estética lo que es estética lo es, y mucho. Es una de las maravillas geológicas de la tierra, un misterios por resolver que los dioses crearon a capricho seguramente tras una noche de juerga durante la noche de los tiempos. Luego, plagaron estos acantilados de tiburones blancos y focas fur y lo azotaron con un viento cambiante que viene directamente del sur antártico para conformar una atmósfera muy atractiva para adictos a meterse donde no les llaman. Así que seducir, es cierto que seduce.

Álex en acción
La primera vez que me atrajo fuertemente fue en el cuarto de baño de una amiga. Suelo mear de cara a la pared, y frecuenté aquel cuarto baño con la suficiente asiduidad como para darme cuenta de que aquella columna de granito estaba en Tasmania. Demasiado lejos, demasiado exótico, demasiado ilusorio para cumplir un capricho estético. Años más tarde, los avatares del destino hicieron posible esa escalada, acompañado de mi compañera que conocía el Tótem por frecuentar aquél mismo baño y de un escalador español que había localizado por Facebook y con el que había escalado una sola vez unos años atrás. La ilusión del Tótem sólo duró dos largos de escalada, pero fue un intenso sentir en un lugar salvaje de nuevo después de unos meses de letargo, aunque fuera sólo por setenta metros. Cuando aterricé de nuevo en la repisa, mi compañero Antoñanzas, estaba esperándome con un cálido abrazo y mi compañera, en el salón, en la cama, en el cuarto de baño y ahora, en variadas tiradas de escalada, me esperaba con otro. Había estado aguardando durante horas, saludándonos desde la repisa, al otro lado del acantilado, en un día en el que el viento azotaba con fuerza y en el que cualquier mujer en estado fértil, hubiera pasado en la cama. Y todo para conseguir unas instantáneas impresionantes, que por supuesto queríamos poseer como locos escaladores, después de atender a un curso acelerado de fotografía la noche anterior.

Conversando al calor de un fuego cerca de la bahía de Fortescue, el tipo que había escalado delante de nosotros alababa a mi compañera por lo que había hecho y le preguntaba: - ¿ al menos supongo que entiendes lo que es el Tótem Pole para un escalador?. Comprendí que era simplemente un capricho estético, un chute demasiado corto para producir una prolongada sensación de éxtasis. Lo habíamos escalado y qué, era como siempre. Efímero.


INFO.FICHA TÉCNICA.

Bonita perspectiva del Totem
Hicimos un rappel de 60 metros hasta la base del Tótem Pole. El momento para acceder a la base fue a las 11 de la mañana cuando se supone que la marea estaba más baja. Sin embargo lo que hay que tener en cuenta es el estado de la mar. Si las olas arrecian con fuerza la cosa se puede poner interesante, pero la marea alta no se diferencia mucho de la baja por lo que no es algo importante a tener en cuenta a la hora acceder. El rappel de 60 metros nos deja a la altura de dos bolt que podemos cazar para comenzar el primer largo. A partir de este punto tenemos dos opciones.

- A la derecha sale la Free Route, con un largo de travesía que requiere algunas chapas recuperables. Este largo circunda todo el Tótem ( unos cuatro metros de diámetro) hasta alcanzar la repisa que nos deja directamente debajo del segundo largo de la Free Route). El único inconveniente de este largo es que está más expuesto a las olas, por lo que es más difícil encontrarlo en condiciones de escalada y además al escalar en travesía hay que tener cuidado con la cuerda fija que llevábamos colgada en el arnés y que ya está fijada al otro extremo de la tirolina, punto desde el que rapelamos.

La otra opción es escalar el primer largo de la ruta española de los Gallegos. Un largo de 7a que va directo a la repisa.

Material: 14 cintas express.
          Un juego de fisureros.
          Un juego de friends hasta el 1 y un juego microfriends.Es posible escalar con cuerda simple.

Aproximación: 1h y 30m desde el camping.

Álex Corpas

_________________________________________________________________________
ENGLISH VERSION/ VERSION INGLESA

AN AESTHETICS WHIM.




The famous picture of the Totem Pole, is recognized by anyone who frequents the walls, anyone who has observed through a magazine or a poster advertising will gaze, no doubt, the image of this monolith of granite carved by the time, in the orography of the Tasmania´s south coast, beyond the  Antartic bondaries. Interesting for  geologists, attractive for climbers to be just perfect. It is an icon, a symbol and better-known Tasmanian climbing route, not difficult but beautiful. No wonder that the Spanish route of the Gallego brothers, true collectors scenic routes, is there. His distinctive silhouette is fixed in your  memory, how it´s fixed any body or essence to awaken interest in our spirit. How you can fix the image of a succulent delicatessen, a vertical crack or a woman who seduced us with his gaze across of the bar. It´s said, the love goes through the eyes. I mean, it always enters through the eyes and goes we don´t know where. But, Is it not true that usually we prefer a "filet Minong" to canned meatballs?. There are as many tastes as faces in this planet, but human nature doesn´t fail.

It´s said, the secret history of aesthetics, is perhaps the power to convey something so timeless. The aesthetic is or may be changing, its values and judgments are subjective and changes as the perception of time and the historical context of the individual, it evolves according to knowledge. It is present in all facets of our daily lives; we want what attracts us. And it is clear that the concept of beauty during Renaissance doesn´t look like the skinny models who walk around fashion parade in Paris.I don´t think that Monet understood many of the artworks which are exhibited in museums of contemporary art, actually.

 Many of the artistic productions move around aesthetic to natural similarities. The similarity to this free-standing of 70 meters with Totem Poles is clear and justifies its name. Those  monumental sculptures carved from large trees, mostly Western Red Cedar, by cultures of the indigenous peoples of the Pacific Northwest Coast of North America, were used to represent families legend or lineages. It was working art.  The meanings of aesthetics evolve but it´s not the case of the Totem. The great stone monoliths have been, natural reasons of worship sacred or shamanic symbols for, a long time. We still have the same atavistic attraction for the sublime, the  beautiful, the magnanimous; like the Maya and the Egyptians. And now in our time someone climb up it, like climbing the Keops´pyramid , just to overcome a before feeling stimulated by some... I don´t know what.

I have some friend who would call me snobby rich kid for coming to Tasmania to climb two pith of rock, in a route which is not technically interesting if you compare it with another routes, and for sure no ethical, if we think about the amount of fuel  burned to get here from Europe. But, it´s aesthetic and so much beautiful. One of the geological wonders of the earth, an unsolved mysteries which the gods created at will after one night out at the dawn of the times. Then, they plagued these cliffs of white sharks and seals fur and beat it with a shifting wind straight from the Antarctic south to form a very attractive atmosphere for addict persons to get where they are not called. So seduction, it is true that it seduces you.

 The first time, I was strongly seduced by Tótem Pole was in a bathroom´s friend. I used to piss with my face to the wall, and I frequented that room with enough frequently to realize that this granite column was in Tasmania. Too far, too exotic, too illusory to meet an aesthetic whim. Years later, the fate would have made possible this climbing, accompanied by my partner who knew the Totem by frequenting that same bathroom and by a Spanish climber who  I had located on Facebook and with who I had once climbed a few years ago. The illusion of Climbing the Totem lasted only two pitchs, but it was an intense feeling in a wild place after some months of lethargy. When I landed back on the ledge, my mate Antoñanzas was waiting for me with a warm hug and my parnet in the room, in bed, in the bathroom and now, on several pitchs of climbing, was waiting with another one. She had been waiting for hours, waving from the ledge on the other side of the cliff, in a day which the wind whipped hard and in which any women in fertile state would have prefered to be in bed. And everything to get some stunning snapshots, which -of course- we wanted to have like crazy climbers.

Talking to the heat of a fire close to Fortescue Bay, the guy who had climbed ahead of us praising my partner for what she had done and asked her - At least I supousse you understand what the Totem Pole is for a climber ?. I realized it was simply an aesthetic whim, a shot too short to produce a prolonged feeling of ecstasy. We had climbed, it was like always. Ephemeral.







Entrada más reciente Entrada antigua Página principal