MOTIVACION (y II)

Segunda entrega de la revisión profunda que realiza Inmaculada Garrido en relación a la motivación. Os dejamos con los tipos de motivación  que divide en tres; en la primera parte ya trataba de le motivación en función del compromiso del deportista con su actividad, y ya en esta segunda entrega define otros dos tipos de motivación:



*En función del tipo de reforzadores:

Motivación Intrínseca: es la que nos lleva a hacer algo simplemente para nosotros mismos, para satisfacción propia, sin ningún tipo de contingencia externa (en ausencia de incentivos). Depende por tanto de refuerzos internos. Esta facilita que la práctica del deporte se consolide como hábito y proporcione beneficios físicos y psicológicos. El propio incentivo es la realización de la conducta en sí misma, los motivos que conducen a la activación de este patrón conductual son inherentes a nuestra persona.

Por ejemplo, en una persona que contempla por primera vez la escalada y queda tan impresionada que siente la imperiosa necesidad de integrarla inmediatamente en su vida. A partir de ese instante, todo gira alrededor de dicha actividad y poniéndola en práctica siente un placer enorme que le empuja a reproducirla una y otra vez. No es necesario prometerle ningún premio, ni colmarle de alabanzas, ni siquiera es preciso animarle, disfruta simple y llanamente practicando deporte. Esta motivación espontánea, es una fuerza que se nutre de sí misma y no precisa ni de reforzamientos externos ni de ninguna clase de autoimposición.

Los deportistas motivados intrínsecamente, ante situaciones difíciles, persistirán más en la tarea y serán más resistentes a los malos resultados que aquellos otros cuyo comportamiento está determinado únicamente por el reconocimiento social o las recompensas, ya que, incluso en las condiciones más desfavorables, los que participan en el deporte por razones intrínsecas encuentran el placer y la satisfacción en la realización de la actividad misma y no en el resultado obtenido. Por eso mismo, se considera que en el ámbito de la actividad física y el deporte es indispensable intensificar todos aquellos procedimientos que permiten consolidar e incrementar la motivación intrínseca, ya que el desarrollo de actividades orientadas hacia la satisfacción, la diversión y el disfrute “enganchan” al sujeto en el deporte a largo plazo.



De esta forma, algunas de las estrategias que se pueden poner en práctica para producir un incremento en la motivación intrínseca pueden ser:

-         El aprendizaje de nuevas habilidades o destrezas de conocimiento: se deben registrar los progresos y avances conseguidos durante el entrenamiento y celebrarlos. Por ejemplo, en el caso de la escalada aprender a escalar en adherencia o en fisura.
-         La ejecución: practicar una actividad por el placer y satisfacción que se siente al ejecutar correctamente algún ejercicio, algún movimiento o, simplemente, al enfrentarse a una situación nueva. Por ejemplo, la práctica de lances en el caso de la escalada.
-         Experimentar sensaciones: Practicar una actividad por el placer y satisfacción de experimentar sensaciones diferentes a las habituales.

Motivación Extrínseca: son aquellas actividades en las cuales los motivos que impulsan la acción son ajenos a la misma, es decir, están determinados por las contingencias externas (refuerzos externos). Esto se refiere a incentivos o reforzadores negativos o positivos externos al propio sujeto y actividad.

Es un tipo de motivación que se asocia habitualmente con deportistas cuya actuación depende de refuerzos que provienen del exterior, refuerzos que resultan imprescindibles para que el deportista se esfuerce en entrenar y competir: dinero, becas, trofeos, reconocimiento social, etc. Es, sin duda, el tipo de motivación más débil de todos, el más inestable, ya que no depende del propio deportista sino del criterio de otras personas y de la valoración que hagan del trabajo realizado.

Podrían darse dos casos, por ejemplo, de aquellos deportistas que llevan a cabo una actividad deportiva con el ánimo de destacar, ganar o ser el mejor, posiblemente lleguen a ser los mejores; y aquellos que se comprometen a estar en un determinado nivel a cambio del dinero de un patrocinador. Un caso en el que, por encima de todo, se tiene en cuenta el resultado final, y si éste no es satisfactorio para el sponsor, probablemente retire la ayuda económica, nunca se va a valorar el trabajo realizado, ni la satisfacción personal que emana de la práctica deportiva. En síntesis, el deportista ya no se entrena por el placer de hacerlo, sino por dar satisfacción a terceros. Es, sin duda, una pobre motivación que suele venirse abajo cuando los resultados no son los esperados por los demás.

La motivación intrínseca representaría el “camino” (la motivación surge de la satisfacción personal que nos produce la tarea en sí), mientras que la extrínseca sería el “destino” (la motivación es causada por las consecuencias de llevar a cabo dicha tarea, de la recompensa o beneficio que obtendremos).

Como método para producir una modificación en la motivación extrínseca sería válido cualquier reforzador externo (dinero, reconocimiento social, patrocinios, tiempo de descanso en los entrenos, etc).

*En función de su orientación:

Orientación Motivacional Centrada en el Ego: implica que la motivación de los deportistas depende fundamentalmente de retos y resultados en comparación o en competición con otros deportistas, tanto a nivel de reto como de resultados (juzgan su nivel de capacidad, si son o no competentes, comparándose con los demás). Este tipo de motivación puede ser beneficiosa en el deporte de competición favoreciendo que los deportistas se esfuercen para conseguir sus objetivos de vencer a determinados rivales o conseguir, por ejemplo, el primer puesto en una clasificación; y suele ir acompañada de una elevada autoconfianza en los propios recursos para conseguir los resultados deseados.

Algunas  maneras de aumentar la motivación de logro en los deportistas puede ser:
-         Aumentar la necesidad de rendimiento.
-         Disminuir el temor al fracaso.
-         Aumentar la probabilidad esperada de éxito.
-         Aumentar la autoconfianza

Orientación Motivacional Centrada en la tarea: en este caso la motivación depende de retos y resultados personales, e impresiones subjetivas de dominio y progreso, los sujetos juzgan su nivel de capacidad basándose en un proceso de comparación con ellos mismos. Básicamente se producen un conjunto de efectos, desencadenados por emociones positivas relacionadas con la tarea, que conducen a un incremento del rendimiento, como es el caso de disfrutar realizando una tarea.
En la orientación a la tarea el aprendizaje es esencialmente  valorado por sí mismo, resulta más satisfactorio y la atención está centrada en la tarea y en las estrategias necesarias para dominarla, se busca mejorar las  habilidades propias.
Algunas claves para incrementar este tipo de motivación serían:
-Establecer objetivos realistas. Disfrutar de pequeños logros a corto plazo, realistas y que contribuyan a generar un estímulo a largo plazo para avanzar hacia una meta algo más ambiciosa.
-         -Divertirse y variar. Elegir actividades que contribuyan a hacer más recreativa y menos aburrida la práctica deportiva.



Inma Garrido
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